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Mariano Ospina Hernández

“Un hombre sereno y patriota puede hacer más a favor de un pueblo que todos los sectarios que sólo saben ofrecer demagogia, populismo y violencia”

 Mariano Ospina Hernández
Bogotá, 9 de abril del 2008

Esta frase la pronunció Mariano Ospina Hernández, en el Capitolio Nacional, el 9 de abril del 2008, durante un acto de conmemoración de los 60 años del «Bogotazo», organizado por el Directorio Nacional Conservador.

Mariano Ospina Hernández

(1927-2018)

Mariano Ospina Hernández vivió en dos siglos y fue poco lo que en su vida no lo fascinó, intrigó además de ponerlo en acción. Para él, cada día era una nueva página por descubrir y estudiar, una página que enriquecería el libro de su vida.

Felizmente, llegó a sus noventa años. Pero, sin duda, para un hombre tan lleno de ideas y proyectos, noventa años ¡fueron pocos!

Nació al comienzo del siglo XX en una Medellín amable y orgullosa, de aire nítido y gentes amorosas, de familias grandes y casas coloniales con patios plenos de flores, fuentes y pájaros; de rosario diario, tiples, guitarras, coplas y poemas al comenzar la noche. Desde niño fue un gran estudiante, dicen que nadie logró nunca superarlo en calificaciones. El estudio, la investigación y, más tarde, la docencia fueron sus disciplinas.

Aprendió de nuestros padres, Mariano Ospina Pérez y Bertha Hernández, el amor por la patria, el campo y sus gentes, el respeto por la naturaleza y las enseñanzas de la Iglesia Católica, igual que el significado de ser un hombre honesto, de pensamiento conservador. 

Una vez entrado el siglo XXI, metódicamente, se actualizó en las nuevas y cambiantes ciencias y tecnologías, la política del nuevo siglo y los avances de las comunicaciones, que dominó, para sorpresa de muchos, mejor que cualquier adolescente.

Habitualmente escribía, leía y se mantenía en contacto con pensadores y hacedores de Colombia y del mundo. Siempre en búsqueda de un mejor futuro para nuestra patria, de lograr un desarrollo significativo para eliminar la pobreza en las ciudades y el campo y la obtención de una paz verdadera, no una paz insensata, difícil, de imposible implementación.

Disciplinadamente, caminaba y nadaba a diario; se ponía su sombrero y, canasto en mano, visitaba sus orquídeas para darles el cuidado que requerían y, calmadamente, ponderar sus ideas.  La pasión por las orquídeas la heredó de mamá; con ellas compartía parte de su día. Estas magníficas flores no sólo fueron su inspiración, como lo fueron de ella, sino también un constante motivo de experimentación y estudio.

Uno de los más importantes propósitos de su vida fue promover la intercomunicación de los ríos de América Latina, respetando su biodiversidad, para lograr el desarrollo prudente y adecuado del centro del Continente, en particular del El Gran Pantanal, algo de gran importancia para la implementación de la agricultura del futuro.

De nuestro padre heredó ese inmenso respeto por el campo y la urgente necesidad de proteger a quienes lo trabajan.  Algo por lo que laboró como gerente de la Caja Agraria y desde La Fundación Mariano Ospina Pérez.

Vale repetir que el futuro de Colombia fue su mayor preocupación. Continuando con la huella de Ospina Pérez, quien siendo presidente creó en 1949 la primera Reserva Nacional Natural de Colombia, la Serranía de la Macarena; Ospina Hernández luchó por lograr una política ecológica sensata y aplicable en nuestra patria.

Fueron dos sus enfoques prioritarios: el desarrollo del conocimiento de la inmensa biodiversidad del país, sus biomas, ecosistemas y nichos ecológicos, y la inextricable interrelación entre los seres vivos del planeta con los factores físicos del medio ambiente donde se han desarrollado.

Fue consciente de que ningún país puede por sí solo mantener las condiciones ideales para defender la integridad biológica de su territorio. Por eso recalcaba: “se requiere una armónica cooperación de todas las naciones para detener la destrucción alarmante que se viene presentando en nuestro siglo de especies animales y vegetales”.  Demandó una gran política nacional para detener la deforestación, erosión, inundaciones y progresiva contaminación de nuestra tierra.

En sus grandes planes, siempre contó con la colaboración de su más valiosa aliada, su esposa Helena Baraya. Al final de su productiva vida creo el blog “La Linterna Azul”, donde hasta hoy se siguen defendiendo las ideas conservadoras y la Democracia.

De Mariano Ospina Hernández bien se puede decir, que su paso por la vida fue como nos decía papá, parodiando a Córdoba en Ayacucho, “paso de vencedores”. 

María Clara Ospina Hernández

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Mariano Ospina Hernández, el hombre que hizo de la excelencia una meta y la logró.

Difícilmente se hubiera encontrado una mejor denominación para el nuevo galardón ofrecido por la Fundación Mariano Ospina Pérez, que el de “Premio a la Excelencia Mariano Ospina Hernández”.

Y es que excelencia era la característica que lo distinguió desde sus primeros años, cuando obtenía todos los premios que se otorgaban en los colegios donde estudió su primaria y su bachillerato y excelente continuaba siendo su rendimiento académico y su brillantez intelectual cuando egresaba de las universidades donde se había graduado como Ingeniero y donde había obtenido títulos de especialización y maestría.

Habiendo terminado con gran distinción en aulas universitarias de Colombia y Estados Unidos su formación académica, el joven ingeniero debió enfrentar el dilema que se presentaba a su consideración, sobre como continuar su vida de adulto responsable, para lo cual una opción era seguir la ruta política trazada desde su bisabuelo, el presidente Mariano Ospina Rodríguez y seguida por su tío-abuelo el presidente y General Pedro Nel Ospina Vásquez y su ilustre padre, el presidente Ospina Pérez, o dedicarse al sector privado, donde podría hacer valer su título profesional y sus posgrados, con un éxito que estaba cantado pues no solo poseía los conocimientos necesarios para ocupar desde el principio posiciones directivas, sino que el prestigio de su familia era sólido y le abriría todas las puertas de la gran industria en cualquier parte del país y especialmente en Antioquia, de tal manera que bien fuera que se decidiera por una empresa ya posicionada o que optara por arriesgarse en la creación de una nueva empresa, tenía asegurado un futuro  afortunado y brillante.

En principio Ospina escogió el sector privado y tal como era de esperarse obtuvo excelentes resultados, especialmente en la industria de la construcción donde estuvo vinculado a la firma Ospinas y Compañía, que había sido fundada por su padre y había realizado una gran labor de urbanizaciones en el sector norte de Bogotá, y luego en Medellín, donde dirigió a la empresa Urbe S.A, también constructora, que se distinguió por haber participado con característica excelencia en la transformación del sector occidental de la capital antioqueña en una zona residencial de confort y buen gusto, igual que por haber planificado futuros desarrollos de regiones como el oriente de Antioquia, que actualmente se ha convertido en la segunda etapa del progreso  industrial y residencial de Medellín.

Pero a pesar de que no tenía entre sus planes inmediatos el ocuparse de política, el hecho de ser un Ospina implicaba obligaciones con el país y particularmente con el partido Conservador fundado por si bisabuelo y don Josè Eusebio Caro y esta obligación se hizo sentir cuando la dirigencia del partido  lo presionó para que aceptara participar en elecciones como aspirante a concejal, lo cual fue necesario aceptar y así comenzó una carrera política que en una sucesión de cargos de representación popular y en escala ascendente, lo hizo concejal de Guatavita (Cundinamarca), Itagüí (Antioquia), Medellín, y luego diputado a la Asamblea de Antioquia, senador de la República durante tres períodos, presidente del Senado, y algún tiempo después miembro de la Constituyente que expidió la Carta de 1991, actualmente vigente. También la rama del poder ejecutivo quiso contar con su colaboración y fue así como desempeñó la embajada de Colombia en Alemania y la presidencia de la Caja de Crédito Agrario, Industrial y Minero y, una vez más, fue la excelencia la marca de su actuación en el servicio público, que no continuó hacia el lógico destino que era la candidatura presidencial, porque el doctor Ospina se dio cuenta, a tiempo, que para desempeñar lo que el presidente  Marco Fidel Suárez llamó “el primer empleo de la Nación” no bastaba una limpia y brillante hoja de vida y una decidida vocación de servicio, sino que era necesario hacerse parte en una serie de acuerdos y compromisos no siempre honestos, que repugnaban a su espíritu selecto y a su limpia concepción de la acción política que el entendía como la prestación del mejor servicio a sus compatriotas.

Sin descuidar sus deberes en el sector oficial, Ospina había cultivado con su acostumbrada dedicación actividades científicas, porque en realidad él tenía una organizada mente de científico, por lo cual se había ocupado en adquirir conocimientos y en lograr experiencias en campos tales como la biología, la botánica, la floricultura, las ciencias del mar y otras que eran consideradas como complementarias de su mayor interés, que eran la planeación integral y la ecología.

No solo llegó a dedicarles largas horas de investigación y análisis, sino que a tanto llegó su dominio de ellas que escribió más de una docena de libros, que han sido considerados como verdaderos tratados de ciencia que ha sido utilizada y aún se utiliza como documentos de consulta en aulas y laboratorios universitarios. Pero su labor en el campo científico no solo fue de tipo académico, sino que también logró realizaciones materiales, tales como la planeación, fundación y reconocimiento legal del Parque Nacional de las Orquídeas en Antioquia, mediante una ley presentada y defendida por él en el senado de la República, las instalaciones para actividades académicas en el Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe de Medellín y posiblemente lo que puede considerarse de la mayor trascendencia nacional, como fue la iniciativa de incorporar en la Constitución Nacional de 1991 todo un  capítulo sobre la planeación en todos los aspectos de la organización legal, técnica y administrativa del Estado.

Al terminar su dilatada y reconocida como excelente vida pública, el doctor Ospina se dedicó a dirigir la Fundación Mariano Ospina Pérez como entidad promotora y asesora del desarrollo para los hombres y mujeres del campo colombiano, como fue siempre el deseo de sus progenitores, el presidente Ospina Pérez y su esposa y primera dama, doña Bertha Hernández de Ospina.

A la edad de 90 años cumplidos falleció el doctor Ospina Hernández, quien tanto en su vida pública como privada fue siempre un hombre ejemplar. Dejó como legado para el país, varios proyectos científicos y de avanzada social, que con sumo cuidado y a veces venciendo serias dificultades de diverso orden logró adelantar al nivel de diseños y programas, pero que como requieren acciones oficiales y diplomáticas de orden internacional, necesitan ser acogidos por un gobierno nacional que sea lo suficientemente ilustrado, visionario y ejecutivo para promoverlos ante los demás estados que necesariamente deben ser participantes.

Mariano Ospina Hernández fue un patriota, un hombre de fe, un gran ciudadano, un talentoso ser humano, un hombre de familia y un gran pensador, que, aunque de carácter severo y a veces distante, siempre tuvo el propósito firme de mejorar las condiciones de vida de sus compatriotas mediante la creación y ejecución de programas educativos pues, luego de estudiar profundamente al hombre colombiano y sus circunstancias, llegó a la acertada conclusión de que la educación era la única respuesta adecuada para solucionar las urgentes demandas sociales, que causaban los tres tipos de pobreza que llegó a identificar como causantes de la enorme problemática nacional.

No queda duda, entonces, de que la herencia de Mariano Ospina Hernández es la excelencia, en la investigación, en el análisis, en la formulación de proyectos, en la ejecución cuidadosa de programas y en la honesta evaluación de resultados, todo ello en relación con las soluciones que requiere Colombia cada día con mayor urgencia. Su vida, sus labores, sus enseñanzas son el testimonio de que, si el hombre quiere lograr resultados que puedan merecer calificaciones positivas que van desde aceptable hasta excelente, primero debe poner su confianza en Dios, autor de toda perfección y luego seguir el camino que otros hombres le han trazado, entre los cuales el nombre de Ospina Hernández brilla con memorable luz propia.

Por Juan José Gómez Gómez

VIDA Y OBRA

Nació en Medellín el 2 de agosto de 1927. Hijo mayor de Bertha Hernández Fernández y Mariano Ospina Pérez.

Falleció en Bogotá el 12 de marzo del 2018.

Estudios:

  • En 1932 a la edad de cinco años entra al “kindergarten” de doña Rosa Ospina de Clopatofsky.
  • En 1934 inicia sus estudios de primaria en el Colegio Mayor de los Jesuitas y pasa posteriormente a San Bartolomé de La Merced en Bogotá.
  • En 1942 ingresa interno en el Colegio de San Ignacio de Medellín, para terminar el bachillerato.
  • En 1943 recibe su grado de Bachiller en Filosofía.
  • En 1944 adelanta los estudios en la Escuela de Minas.
  • En 1949 B.S.C. Ingeniería Civil, (M.I.T.)
  • En 1951 S.B.A. Harvard.
  • Desarrollo Urbano en Harvard 1.962
  • Doctor (Biología Marina) H.C. Universidad Jorge Tadeo Lozano, Bogotá.

Actividades Profesionales:

  • Fundador Gerente: Técnica Colombiana S.A.
  • Gerente Técnico Ospina & Cía. S.A.
  • Gerente Editorial El Globo S.A.
  • Fundador Director: Instituto Colombiano de Planeación Integral- INCOPLAN
  • Fundador Gerente: Urbe S.A. – Medellín
  • Gerente General Caja de Crédito Agrario Industrial y Minero.
  • Gerente: Agro-Urbe S.A.
  • Director Ejecutivo: Fundación Mariano Ospina Pérez
  • Director Ejecutivo: Centro de Integración Fluvial de Sur América.
  • Investigador Asociado Universidades de Harvard y MIT.

Posiciones Políticas

  • Concejal Guatavita 1956 -1958
  • Concejal Itagüí 1962 -1964
  • Concejal Medellín 1968 -1970
  • Diputado por Antioquia 1964 -1966
  • Senador (1970-1974) (74-78) (78-82)
  • Constituyente 1991
  • Fundador Foro Atenas 2017

Tareas Cívicas

Cofundador de:

  • Sociedad Colombiana de Orquideología 1965
  • Sociedad Colombiana de Ecología 1970
  • Jardín Botánico “Joaquín Uribe “Medellín 1972
  • Fundación Mariano Ospina Pérez 1976
  • Sociedad Colombiana de Oceanografía 1977
  • Segunda Expedición Botánica (Mariquita) 1983
  • Centro de Biotecnología Mariano Ospina Pérez 1992
  • Centro de Integración Fluvial de Sur América 1996

 Actuaciones Internacionales

  • Misión ANDI a E.U.A 1951
  • Delegado al Grupo de Consulta, Banco Mundial
    Washington, E.U.A 1971
  • Delegado al Grupo de Consulta OCDE
    Paris, Francia 1971
  • Delegado al Congreso Interamericano de Municipalidades
    Málaga, España 1972
  • Delegado al Comité M.B.A. (Man and Biosphere)
    Lilliehamer, Noruega 1973
  • Embajador a las conmemoraciones de Ayacucho
    Lima, Perú 1974
  • Embajador Delegado 3ª Conferencia sobre Ley
    Del Mar, Ginebra, Suiza 1975
  • Delegado al Congreso HABITAT,
    Vancouver, Canadá 1976
  • Embajador Plenipotenciario ante la República
    Federal de Alemania 1979-1982

Asociaciones:

  • Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
  • Sociedad Colombiana de Ingenieros
  • Sociedad Interamericana de Planeación
  • Sociedad Colombiana de Ecología
  • Sociedad Colombiana de Oceanografía
  • Sociedad Colombiana de Orquideología

Condecoraciones

  • Gran Benefactor Asoagro. 1967-1982
  • Orden MANOBI, en Reconocimiento al invaluable apoyo prestado al Sistema De Parques Naturales De Colombia 1968 – 1998.
  • Orden Del Congreso De Colombia.
  • Orden Ley y Democracia, Francisco de Paula Santander en Grado de Caballero.
  • Orden al Mérito Julio Garavito.
  • Orden del Zurriago, “Ejecutivo del Año” 1983-1984
  • Honor al Mérito, Asociación Colombiana de Policía en Retiro “Unidad Compañerismo Solidaridad”
  • Premio, Misael Pastrana Borrero al Medio Ambiente.
  • Orden del Congreso De Colombia en el Grado de Gran cruz con Placa De Oro.
  • Academia Bolivariana.
  • Revista Ecológica Agropecol, Ejecutivo del Año 1982.
  • Fundación Comunidad Iberoamericana, Reconocimiento Póstumo.
  • Orden Gota De Oro, Corporación Fondo Interamericano De agua Medellín 2 de junio de 2002.
  • Consejo Directivo De la Fundación Universitaria De Bogotá, Jorge Tadeo Lozano.
  • Doctor Honoris Causa En Biología Marina.